Un viernes, pero no cualquiera

Antonio C. Rabilero Bouza

Arquidiócesis de Santiago de Cuba, 27 de junio de 2016 / Me considero un hombre hecho a las situaciones difíciles, a lidiar con los problemas de este mundo, a enfrentar los contratiempos y aguantar los golpes de la vida; capaz de salir adelante siempre, no importa lo que suceda; no obstante lo cual, confieso que no sé el modo en que habría podido sobrellevar el haber tenido un hijo con una severa discapacidad, cómo habría podido disfrutar de la vida que Dios nos ha dado, de tantas cosas hermosas que nos acompañan en nuestro existir.

Escribo esto porque el pasado viernes 24 de junio, oficialmente verano en una ciudad de sempiterno estío; se realizó una fiesta, sí, exactamente eso: una fiesta con cerca de un centenar de niños del proyecto Alegrando Corazones, que desde hace un par de años se desarrolla en nuestra Arquidiócesis; dedicado a Niños Especiales, porque ellos son, por sobre todo, especiales ante los ojos de Jesús de Nazaret; porque para ellos siempre será el infinito Amor y la ilimitada Misericordia de Dios.

A uno se le estruja el corazón ante cualquiera de esos niños, más aún al ver a tantos reunidos; pero en medio de un cuadro de un dolor inconmensurable, se produce el milagro -sí, milagro- de la alegría, de las sonrisas de esos niños y sus madres (solo Dios sabe el dolor que anida en sus corazones); de la entusiasta participación en lo que sucede, del disfrute de ese tiempo para la diversión en comunidad.

Entonces uno agradece el ser testigo de lo que acontece: que broten flores de felicidad en medio de un desierto, del quehacer de quienes llevan adelante este proyecto, más aún de la cercanía sincera con los niños y sus padres; de contribuir a que se haga presente la Misericordia y el Amor de Dios en estas familias, las que en su casi totalidad viven en condiciones muy difíciles y precarias. Por eso no debo dejar de mencionar, entre otros, a Oneida, Victoria, Graciela, Lucy, Giovanna y Oscarito; y por supuesto que a Rosa María, por ese don de Dios que ella ha sabido cultivar, de lo cual soy testigo privilegiado.

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Comunicador Parroquial de San Antonio María Claret (Sueño)

2 Comentarios

  1. Dios le da hijos especiales a padres especiales, y eso eres, pues el ejemplo que sigues es el de nuestro Padre Celestial que acoge a sus hijos por igual.
    Me han conmovido estas palabras. No soy madre, pero me uno a tus palabras pues también he tenido que lidiar con las dificultades de la vida, y es ahí donde Dios me demuestra la gran fuerza interior que hay en mí y como nos ama tanto, nunca nos dará más de lo que podamos soportar.
    Gracias por este blog. Aunque algo tarde, hoy es que lo descubro. Soy de la Comunidad de Jiguaní, Diocésis Bayamo-Manzanillo e imparto clases en la catequesis de mi Parroquia.
    Que Dios lo bendiga, junto a su familia.

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